Inquietudes…

Miércoles, 6 diciembre, 2006

Cementerio de Aviones

Filed under: históricas,ingenieras — Manuel @ 10:30

Leyendo y contemplando las interesantísimas fotos del artículo Playas fantasma de Mauritania, me acordé de un pequeño descubrimiento que hice hace tiempo navegando con el Google Earth, un impresionante cementerio de aviones en medio del estado de Arizona, EEUU.

cementaviones.JPG

Entre otros aviones, hay cientos de bombarderos nucleares B-52 que EEUU desmanteló tras un acuerdo (llamado Salt 2) con la extinta Unión Soviética. Fueron cortados en pedazos con una gigante grúa-guillotina, y expuestos de esa manera para que los satélites espías rusos pudieran observar que EEUU cumplía su parte del trato.

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Si te gustó esta anotación, podrás ver más en el blog Inquietudes.

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Martes, 28 noviembre, 2006

Dos documentales

Filed under: empresarias,históricas — Manuel @ 0:33

Dos documentales muy interesantes que quisiera recomendar, el primero nominado y el segundo ganador de un Oscar:

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Enron, los chicos más listos de la sala: Cuenta la historia del escándalo financiero de Enron; de cómo unos26m.jpg directivos sin escrúpulos arruinan a miles de personas, entre ellos sus propios trabajadores. El final demuestra como la realidad, en muchas ocasiones, puede superar a la ficción.

The Fog of War: Robert McNamara, secretario de defensa de John F. Kennedy, en una memorable entrevista, habla sobre la naturaleza y la conducta humana en la guerra moderna. Relata de primera mano y como testigo privilegiado, situaciones tan críticas como la crisis de los misiles de Cuba, la invasión de Bahía Cochinos por parte de la CIA, o la guerra de Vietnam.

Domingo, 12 noviembre, 2006

Churchill, decisión salomónica

Filed under: económicas,históricas,literarias — Manuel @ 22:16

hofcbomb.JPEGContexto: Inglaterra está siendo sometida a duros bombardeos alemanes, en plena 2ª Guerra Mundial.

«En otra ocasión fui a Ramsgate. En ese momento se produjo un ataque aéreo y me llevaron al gran túnel, donde vivían una gran cantidad de personas de forma permanente. Cuando salimos al cabo de un cuarto de hora contemplamos los destrozos humeantes todavía. La bomba había caído sobre un pequeño hotel; no había habido heridos pero el lugar quedó reducido a un montón de vajilla, utensilios y muebles destrozados. El propietario, su esposa y los cocineros y camareros lloraban. ¿Qué había pasado con su casa? ¿De qué vivirían entonces?

He aquí un privilegio del poder. De inmediato tomé una resolución. En el tren de regreso dicté una carta dirigida al ministro de Hacienda, Kingsley Wood, estableciendo el principio de que todos los daños ocasionados por el fuego enemigo debían ir a cargo del Estado, y que había que indemnizarlos en seguida y por completo. De este modo, la carga no caería sólo sobre aquellos que habían perdido su hogar o su lugar de trabajo sino que se repartía sobre toda la nación.»

Del libro: La Segunda Guerra Mundial (I), de Winston Churchill.

Domingo, 29 octubre, 2006

Los alemanes invaden Francia

Filed under: históricas,literarias — Manuel @ 23:04

En Mayo de 1940, los alemanes, con un gran ejército de blindados, rompieron la línea Maginot, la barrera defensiva francesa a lo largo de toda la frontera con Alemania. Al poco tiempo Reynaud, el primer ministro francés, telefoneó desesperado a Churchill, diciéndole que les habían derrotado. Ese mismo día, Churchill decide viajar a París en su avión Flamingo, y se reúne con Reynaud y su estado mayor. Ésta es la historia del encuentro, contada por Churchill:

hitler_paris.jpg“El comandante en jefe explicó brevemente lo ocurrido. Al norte y al sur de Sedan los alemanes habían penetrado en un frente de ochenta o noventa kilómetros. El Ejército francés que tenían delante quedó destruido o se dispersó. Una gran masa de vehículos blindados avanzaba a una velocidad sin precedentes en dirección a Amiens y Arrás […]. Detrás de las unidades blindadas, dijo, avanzaban ocho o diez divisiones alemanas, todas motorizadas […]. El general habló quizá cinco minutos, sin que nadie dijera una sola palabra. Cuando acabó, se produjo un silencio considerable. Entonces pregunté: “¿Dónde está la reserva estratégica?” y, cambiando al francés, que usaba indistintivamente (en todos los sentidos): “Où est la masse de manoeuvre?” El general Gamelin se volvió hacia mí, sacudió la cabeza y, encogiéndose de hombros dijo: “Aucune”. Ninguno.

Siguió otra larga pausa. En los jardines del Quai d’Orsay surgía humo de grandes hogueras, y vi por la ventana a venerables funcionarios empujando hacia ellas carretillas llenas de archivos. De modo que ya estaban preparando para evacuar París. […]

“Aucune”. Me quedé atónito. […] Jamás se me hubiera ocurrido que un comandante que tuviera que defender ochocientos kilómetros de un frente comprometido pudiera quedarse sin una reserva de maniobra. Nadie puede defender con seguridad un frente tan amplio; pero cuando el enemigo ha lanzado una gran ofesiva que rompe la línea, uno siempre puede tener, uno siempre debe tener, una masa de divisiones para iniciar un contraataque enérgico en el moemento en el que la primera oleada de la ofensiva pierda su fuerza.[…] Y entonces resulta que no había ninguna reserva. Reconozco que fue una de las mayores sorpresas que me llevé en la vida. […] Entonces le pregunté al general Gamelin cuándo y dónde se proponía atacar los flancos del “bulto”, y su respuesta fue: “Inferioridad de cifras, inferioridad de equipo, inferioridad de método.” Y se encogió de hombros, sin esperanzas. Sin ninguna discusión, porque no había nada que discutir.”

Del libro: La Segunda Guerra Mundial (I), de Winston Churchill.

Sábado, 28 octubre, 2006

Poder Absoluto en Gran Bretaña

Filed under: históricas,literarias — Manuel @ 19:53

5002.jpgAsí relata Churchill cómo se tomaron las medidas de emergencia necesarias en Gran Bretaña para combatir contra Hitler (1940):

“A mis colegas ya les había parecido bien obtener del Parlamento los poderes extraordinarios para los que se había estado preparando un proyecto de ley durante los últimos días. Esta medida otorgaría al gobierno prácticamente un poder ilimitado sobre la vida, la libertad y la propiedad de todos los súbditos de Su Majestad en Gran Bretaña. En términos generales, los poderes que concedía el Parlamento eran absolutos. […] Con respecto a las personas, el Ministro de Trabajo estaba facultado para ordenarle a cualquiera que cumpliera los servicios que se le solicitaran. […] El control de los bienes en el sentido más amplio se impuso de la misma forma. Se instituyó el control de todos los establecimientos, incluidos los bancos, por la autoridad que conferían las órdenes del gobierno. Se podía solicitar a los empresarios que presentaran sus libros y se cobraría un 100 por 100 de impuestos sobre los beneficios extraordinarios.”

Del libro: La Segunda Guerra Mundial (I), de Winston Churchill.

Viernes, 27 octubre, 2006

Churchill, recién nombrado Primer Ministro

Filed under: históricas,literarias — Manuel @ 21:29

la-segunda-guerra-mundial-vol-i-coleccion-l-i0n127626.jpg“En mi larga experiencia política ocupé la mayoría delos altos cargos del Estado, pero reconozco que el puesto de Primer Ministro fue el que más me gustó. […] El poder en una crisis nacional, cuando un hombre cree saber las órdenes que tiene que dar, es una bendición. […] Un líder que ha sido aceptado tiene que estar seguro de lo que conviene hacer, o al menos tomar una decisión al respecto. Los apoyos con los que cuenta un número uno son impresionantes. Si tropieza, hay que respaldarlo. Si se equivoca, hay que disimularlo. Si duerme, no hay que molestarlo sin necesidad. Si no sirve, hay que eliminarlo. Pero este último proceso extremo no puede realizarse todos los días y, por cierto, menos cuando acaba de ser elegido.”

Del impresionante libro: La Segunda Guerra Mundial (I), de Winston Churchill.

Lunes, 9 octubre, 2006

Filed under: citas,históricas — Manuel @ 12:10

“Ven con este escudo o encima de él.”

———- Mujer espartana equipando a su hijo.

Domingo, 8 octubre, 2006

Winston Churchill: “victoria a cualquier precio”.

Filed under: citas,históricas — Manuel @ 10:29

Winston Churchill fue nombrado Primer Ministro en Mayo de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial. Nada más tomar posesión advirtió al Parlamento que sólo podía ofrecer “sangre, sudor, lágrimas y fatiga”.

 

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Laureado con el premio Nobel de Literatura, famosa fue su política de “victoria a cualquier precio”. La moraleja de su serie de escritos sobre esta guerra se resume en una frase suya:

“En la guerra, determinación; en la derrota, resistencia; en la victoria, magnanimidad; en la paz, conciliación.”

En los peores momentos contra Alemania, y ante la inminencia de una posible invasión, estremece el eslogan que él mismo tenía preparado para arengar a los británicos: “Siempre podrás llevarte a alguno por delante”.

A la mañana siguiente del bombardeo de Pearl Harbour por parte de los

japoneses, él mismo le entregó una carta al embajador japonés por la que Gran Bretaña declaraba la guerra a su país.

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Concluía con: “Tengo el honor de ser, con alta consideración Señor, su obediente

servidor, Winston S. Churchill.” Ante las críticas suscitadas por este estilo ceremonial, respondió: “Después de todo cuando tienes que matar a un hombre no cuesta nada ser educado.” Muy británico, sí señor.

Famosas fueron sus disputas con Lady Astor, la primera mujer miembro del Parlamento Británico. En medio de una acalorada discusión, Lady Astor le espetó “Winston, si usted fuera mi marido le pondría veneno en el café.”, a lo que Churchill respondió: “Nancy, si yo fuera su marido, me lo bebería.”

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